¡UNETE YA!

18 mar 2010

¿PUEDE EL FMLN INVERTIR LA SITUACION?

La situación política no corresponde a la que previeron los dirigentes del FMLN. Es ante esta verdad que cierran los ojos y quieren que todos los cerremos.

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*por Carlos Abrego del blog Cosas Tan Pasajeras

Indudablemente nos encontramos en una situación política muy extraña, muy sui géneris. Por un lado tenemos a un presidente que bajo el pretexto de que es «el presidente de todos los salvadoreños» se desliga del partido que lo llevó a la presidencia. Se desliga, a veces se opone y otras hasta lo amonesta con fuertes vituperios. El FMLN, el vice-presidente que además es ministro y dirigente del partido, el domingo pasado, durante un mitin, se atrevió públicamente a pedirle mayor comunicación con el partido.

Todo presidente, una vez en funciones, no es sólo el presidente de los que lo eligieron, sino que de todos los salvadoreños, esto es una perogrullada. La separación de los partidos políticos de los distintos poderes del Estado consiste en no instrumentalizarlos. Es lo que han expresado los dirigentes del FMLN, cuando han dicho que su partido no se va a volcar en las diferentes dependencias y no va a tomar el estado como algo patrimonial. Esto es lo que pasa ahora y que contrasta totalmente con lo ocurrido durante los gobiernos anteriores. La independencia del jefe del Ejecutivo ha sido tal que los nombramientos de ministros y directores de las instituciones autónomas no fueron consultadas con el FMLN.

No obstante el presidente se ha alejado del FMLN, no solamente de manera institucional, sino que políticamente. Con esto ha producido sorpresas en algunos y en otros hasta descontento. Los amoríos políticos con la Administración estadounidense va más allá de la simple cooperación: a tal punto que Obama «apoya» la proposición de Funes de reintegrar a Honduras a las instancias regionales y continentales. ¡Funes se les adelantó! Esto es mucho más que un favor. Funcionarios estadounidenses declaran que el presidente de los Estados Unidos quiere hacer de la «cooperación» con el gobierno de Funes un «modelo» de las relaciones de su país con los gobiernos de América Latina.

Desequilibrio institucional

La situación institucional, en la que el partido que llevó a Funes a la presidencia no tiene la mayoría en la Asamblea, le crea dificultades para hacer escuchar su voz y sus proposiciones de manera autónoma. Es justamente esto que aprovecha Mauricio Funes. Si el FMLN con sus propios votos pudiera obtener mayorías, la situación realmente fuera otra.

El FMLN ha tenido que asociar sus votos con los de los diputados de la extrema derecha salvadoreña. La derecha aprovecha asimismo este desequilibrio institucional. Es por eso que con mucha tranquilidad pueden votar junto al FMLN e incluso negociar, regatear sus votos. El caso extremo fue cuando toda la derecha se retractó de su voto después de que el presidente señaló un error de nominación del robo que perpetran las compañías de teléfono. En esa ocasión dejaron al FMLN insistiendo y protestando solo y como un solo hombre apoyaron al presidente en su defensa de las transnacionales de teléfonos.

Pero el número de diputados no refleja toda la correlación de fuerzas en la vida pública salvadoreña. El partido tiene una audiencia que va más allá de sus resultados electorales. Esta circunstancia es en cierta medida un freno para el presidente. Digo en cierta medida, pues poco a poco va sintiendo que las bridas se aflojan y su trote hacia la derecha se va conveirtiendo en galope.

La paradoja es que los diputados efemelenistas para mostrar su «resistencia» al presidente, insisten en apoyar una medida que tiene origen en la derecha. Me refiero al aumento de los años de cárcel para menores de edad. Esta medida que no resuelve en nada la violencia, pues su efecto en la prevención es totalmente nulo. Ni la pena de muerte en vigencia en muchos Estados de los Estados Unidos evita en que se cometan todo tipo de crímenes. No son las penas las que combaten el delito, sino que medidas sociales y ecónomicas.

El presidente ha vetado esta medida porque la juzga anticonstitucional y contraria a los Tratados internacionales suscritos por El Salvador. El FMLN busca superar el veto aliándose al partido ARENA. Funes, en un descaro mayúsculo, le recuerda a los diputados del FMLN que siempre se opusieron a las medidas represivas, que siempre estuvieron en contra de este tipo de medidas por su ineficacia. Les recuerda que se opusieron a las leyes «Mano dura» y «Mano superdura».

En realidad la posición que defienden los diputados es contraria a sus principios. Esto es evidente. Pero el reclamo que les dirige Funes es un descaro. Porque tras andar prometiendo que llevaría a tribunales a todos los corruptos, declara ahora que no le interesa «perseguir a los corruptos». La pirueta de que lo que pretende es eliminar las fuentes de la corrupción y que es lo más importante, no deja de sorprender. Pues una de las principales fuentes de corrupción en el pasado ha sido la partida secreta. Funes la ha conservado y no hay hasta ahora nada transparente que nos informe sobre el uso que se hace de esos millones. Por otro lado su declaración es un himno a la impunidad de la criminalidad de cuello blanco.

Funes también podría recordarles a los dirigentes y diputados del FMLN que siempre estuvieron por la desdolarización de la economía salvadoreña y el retorno a la soberanía monetaria. No lo hace pues desde la campaña abandonó este objetivo nacional. Y el FMLN calló primero y justificó después.

El oportunismo electorero

Es este tipo de abandonos, es este tipo de desvíos en que los dirigentes del FMLN se pusieron en posición de debilidad. Su actitud fue entonces oportunista, llamarle la atención a Funes por esas declaraciones, pensaron entonces que ponía en peligro la victoria electoral. Antepusieron ganar las elecciones sin principios a dejar establecido un derrotero firme de transformaciones necesarias. Funes con sus desplantes durante la campaña fue marcando territorios como un predador.

¿Puede el FMLN invertir esta situación? Por mi parte creo que sí. Pero para ello necesitan realmente volver a objetivos de transformación nacional y no perseguir solamente objetivos electorales. Para echar a andar esos objetivos de cambio el FMLN tiene el peso suficiente en la sociedad, en el seno del pueblo. La lucha política no se lleva únicamente en el parlamento, la lucha real por las consciencias se lleva en las fábricas, en las oficinas, en los talleres y en los barrios, El FMLN tiene que dejar de ser una máquina electorera y volver a ser un partido político en íntimo contacto con la gente.

Los dirigentes del FMLN han optado por seguir aparentando que no hay divergencias con Funes, que apenas se trata de un problema de comunicación. Una vez más se están comportando con oportunismo y con falta de visión política. El pueblo se da cuenta que el cambio no llega, que los avances de los que se habla son muy pocos y pesan livianamente en la vida real de los pobres. Esas medidas nadie las menosprecia, pero tampoco podemos sobrestimarlas.

Los dirigentes piden que se hable con una solo voz, que todos tengan el mismo discurso. ¿Es posible? De manera general se puede llegar a esa situación, pero para ello es necesario que todo el mundo esté convencido de la justeza del discurso. Pero si el presidente se muestra servil ante el imperialismo y se le adelanta a sus deseos, si nuestro gobierno se ha convertido en el «modelo» de las relaciones que desean tener los imperialistas con el resto de países del continente. ¿Hay que olvidar la IV Flota? ¿Hay que olvidar el golpe de Estado que propiciaron en Honduras y el apoyo que le dieron a los golpistas? ¿Hay que olvidar las bases militares desperdigadas en todo el continente y aumentadas ahora en Colombia? ¿Hay que olvidar que los Estados Unidos persisten en el infame bloqueo contra Cuba? ¿Tenemos nosotros los salvadoreños que olvidar la participación de los Estados Unidos en el conflicto pasado, su intervención descarada contra nuestro pueblo?

Para poder hablar con una sola voz es necesario la íntima convicción. Para ello es necesario la persuasión. Pero para persuadir es necesario aportar argumentos y aceptar que todos puedan traer sus propios argumentos. Para hablar con una sola voz es necesario que funcione la democracia y que se delibere sobre la situación política actual.

La situación política no corresponde a la que previeron los dirigentes del FMLN. Es ante esta verdad que cierran los ojos y quieren que todos los cerremos.

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